Seremos siempre cinco

Gonzalo.

Parece mentira… Ya han pasado nueve años desde aquel 13 de septiembre de 2017.

Todavía cuesta que no se me humedezcan los ojos al pensar en ti, pero siempre recuerdo tus instrucciones para después de irte: que lo celebráramos en un bar, con amigos y risas; y que hubiera un segurata dispuesto a darnos una colleja si alguien se ponía triste.

Hace poco volví a ver el vídeo que edité, sin filtrar prácticamente nada, de nuestro gran viaje juntos. Sigue siendo, de largo, el viaje más loco que recuerdo: apenas dormimos y aún hoy me vienen a la cabeza escenas absurdas de discotecas, locales más o menos decentes, goulashes y bujías.

Decidimos publicarlo entonces para recordarte:
https://www.ashbrain.com/hasta-siempre-g/

Pero son cientos las imágenes que siguen recorriendo mi memoria. Y, de algún modo, han ido llenando una parte de ese enorme hueco que dejaste. Lo han llenado de risas, de ocurrencias y de historias que solo nosotros entendemos del todo.

Nadie sabe mejor que nosotros lo que significa verte aparecer por el retrovisor, a pleno sol, en el paseo marítimo de Torremolinos, en una de aquellas aventuras en las que Rodés ejercía siempre de mayordomo oficial del equipaje.

O aquellas explicaciones sobre los pezones a aquel chico egipcio en San Fermín.

O las alabanzas de Toni, de la universidad, a tu “cráneo perfecto”.

O cómo te reíste cuando me presentaste a Néstor y descubrimos que los dos llevábamos exactamente la misma sudadera verde de Pull & Bear con cordones amarillos.

O aquella vez en que Serra aseguró que te conocía en la estación, te llamó delante de nosotros y tú pasaste olímpicamente de él. Más tarde supimos que, simplemente, no lo habías oído.

En estos años he bailado hasta la extenuación cada vez que ha sonado Eye of the Tiger, incluso cuando nadie a mi alrededor entendía demasiado bien aquel fervor.

Hace poco también releí aquellos emails absurdos que nos mandábamos todos para organizar una cena, por allá en 2006. Uno de ellos lo titulaste Canciones y Poemas. Acabaste respondiendo con un rap sobre todos nosotros, a partir de una adaptación bastante lamentable que yo había hecho de Amaral, donde era Néstor quien tocaba en la 304.

De tu mano conocí también una cantidad enorme de buena música, desde Jeff Buckley hasta Gang Starr.

Así que me pareció un reto bonito intentar escribirte una canción y dejar en ella, aunque fuera de forma mínima, una parte de todas esas anécdotas, de aquellas risas y de esa manera tan tuya de estar en el mundo.

Sigue riéndote en cada historia.

 

Seremos siempre cinco — Albert Hermid

[Verso 1]
Quedamos como tantas otras veces,
sin saber muy bien por qué.
Alguien pidió otra ronda,
y todos brindamos por volver.
Las risas ocuparon tu sitio,
como si nunca hubiera estado vacío.
Juro que hubo un momento
en el que pensé que llegabas tarde,
como siempre.

[Pre-Estribillo]
Todavía cuesta hablar de ti
sin esperarte al doblar la esquina.
Porque hay personas
que nunca aprenden a marcharse.

[Estribillo]
Y dicen que te fuiste…
Pero no te encuentro lejos.
Sigues riéndote en cada historia
que volvemos a contar.
En el retrovisor de Torremolinos,
en un “Eye of the Tiger”
a todo volumen.
Sigues estando aquí.
Aunque ya no podamos verte.

[Verso 2]
Serra encontró la palabra exacta.
Auténtico.
Y ninguno necesitó explicarla.
Eras vivir sin pedir permiso,
ponerte lo que nadie se pondría,
reírte antes que el resto,
sin mirar jamás
quién estaba mirando.
Aquel mohicano imposible,
el chaleco de rombos,
los pantalones más raros
que pisaron Económicas…
Y tú…
como si aquello
fuera la cosa más normal del mundo.

[Pre-Estribillo]
Nos enseñaste,
sin querer hacerlo,
que la vida pesa menos
cuando dejas de fingir.

[Estribillo]
Y dicen que te fuiste…
Pero no te encuentro lejos.
Sigues riéndote en cada historia
que volvemos a contar.
En el retrovisor de Torremolinos,
en un “Eye of the Tiger”
a todo volumen.
En el cráneo perfecto,
en los pezones terribles…
Sigues estando aquí.

[Puente]
Nos quedó pendiente
aquel Kit Kat.
Y seguro
que ahora te estás riendo
porque sabes
que nunca llegaremos
a ponernos de acuerdo
sobre quién tenía razón.
Supongo que algunas promesas
no caducan.
Sólo esperan.

[Último Estribillo]
Y dicen que te fuiste…
Pero aprendimos a hacerte caso.
Seguimos quedando.
Seguimos riendo.
Seguimos viviendo
un poco más libres,
un poco más auténticos…
como tú.
Porque algunos amigos
no se convierten en recuerdos.
Se convierten
en la manera
de mirar la vida.

[Outro]
Hasta siempre, G…
Seremos cinco.
Siempre

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